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Nuestros Santuarios

El santuario es «un lugar privilegiado de evangelización», como ha dicho Juan Pablo II. En este sentido hay dos factores que favorecen esta capacidad evangelizadora. Uno es la fuerza de atracción que el santuario tiene sobre los fieles o peregrinos, para los cuales es un lugar de encuentro con Dios, con su misericordia y su poder. Otro es el conjunto de medios con los que cuenta para hacer el anuncio de la Buena Nueva: el ambiente de oración, las celebraciones litúrgicas, el encuentro festivo con los hermanos en la fe de la Iglesia, el lenguaje simbólico (cantos, imágenes, bailes religiosos, etc.).

BIENES CULTURALES Y ESPIRITUALES DE LA DIOCESIS

La Diócesis de Abancay trata de conservar su memoria del pasado y proteger los monumentos históricos. Se trata de familiarizarse  con estos bienes culturales y espirituales para dar seguridad y resguardo especial. Tienen gran importancia los numerosos suntuarios antiguos y modernos como centros de evangelización.

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE COCHARCAS

La principal, antigua y cuatricentenaria celebración de todo Apurímac y la Sierra peruana fue y es la Fiesta de Nuestra Señora de Cocharcas en su Tradicional Santuario del Distrito de Chincheros, principal lugar de peregrinación de muchos devotos católicos del Perú y extranjero desde 1598, en que se inició su culto, se celebran novenas, misas y procesiones a fines de agosto y primeras semanas de septiembre. Es un hermoso espectáculo observar a los cientos de romeros bajar desde los cerros entonando cánticos en quechua y tocando instrumentos de viento en honor de su "Mamacha".

Este Santuario, la más antigua del Perú, se encuentra en el Distrito de Cocharcas. La fiesta se celebra el 8 de septiembre. Empezó a edificarse en 1598 y se concluyó en 1923. Tuvo gran trascendencia en la época colonial. Por su importancia histórica ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Nación.

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE CAYPI

 Se encuentra en el distrito de Lambrama, Provincia de Abancay. Su fiesta se celebra el 2 de julio. Este  templo colonial se bendijo en 1600, tiene un retablo barroco.

También en sus orígenes de este Santuario se encuentra un indígena: “A pocos años de que se erigiera el famoso Santuario de Cocharcas, surge en el corazón de otro nativo de una comarca vecina, el deseo de llevar una imagen de la Virgen de Copacabana hasta su pueblo natal. El indio Clemente, una vez reunido el dinero requerido, en 1617 partió hacia la población de orillas del Titicaca, encargando a uno de los discípulos del Inca Yupanqui, don Sebastián Acosta Túpac Inca, la realización de una talla menor que la original, para cargarla en sus hombros durante la larga travesía que le esperaba. Luego de recorrer diversas poblaciones del altiplano pidiendo limosnas para edificarle un templo, partió a pie desde Copacabana con la imagen en hombros, pensando llegar hasta Huancayo. Sin embargo, tras agobiantes meses de peregrinación, en las proximidades de Lambrama, entre el camino que va del Cusco a Ayacucho, mucho antes de llegar a su destino, y justamente en momentos en que se le habían agotado todas sus fuerzas, cuenta la tradición que la Virgen le habló, y en idioma quechua —que era el único que el indio conocía— le dijo: «Caype» (aquí), pidiéndole que le edificara su templo en aquel lugar, que desde entonces fue bautizado con ese nombre” (Marcelo Arduz Ruiz).

 SANTUARIO DEL SEÑOR DE ANIMAS DE CHALHUANCA

Se encuentra en la ciudad de Chalhuanca, Provincia de Aymaraes. Cuenta  la historia acerca de la aparición de la imagen del Señor de Animas: "Según referencias históricas de nuestros antecesores, se sabe que, la imagen del milagroso "Señor de las Animas", fue encontrado en el terreno de la Cofradía de la Iglesia Matríz de la ciudad de Chalhuanca, ubicado en el corazón del populoso barrio de Canchuillca. Se dice que cuando los moradores de esa comunidad realizaban la faena agrícola de siembra de maíz en los primeros días del mes de octubre de 1886, que mandaba ejecutar dicho trabajo el prioste de entonces don Benito Garay, una de las rejas del arado jalado de bueyes, sacó sorpresivamente del subsuelo la cabeza del Señor, hecho que asombró a todos los trabajadores. Es entonces que todos dejaron la faena agrícola y se dedicaron afanosamente a buscar el resto del cuerpo de la imagen, abriendo zanjas profundas y, animados por esa fe católica, todo el día, hombres, mujeres, niños y ancianos se aglutinaron en ese lugar y se empeñaron en esta tarea infatigablemente; pero sin resultado alguno". "Terminada la faena y al cerrar aquel inolvidable día los labriegos recogieron la imagen hallada a la casa del Prioste, don Benito Garay, donde el vecindario concentrado, en medio de una algarabía sin igual, celebró este gran hallazgo. Desde entonces, la imagen del Señor quedó en la casa del citado Prioste, donde permaneció durante largos años casi como un objeto sin importancia" (CDSSAC, Lima 1979). Es famoso la tradicional corrida de toros, celebrando Yawar Fiesta.

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD DE ABANCAY

Este Santuario fue instaurado por Mons. Enrique Pélach. Inaugurado el 14 de diciembre de 1980. Está ubicado a 7 Km de la ciudad de Abancay. Es una imagen policromada que representa a Cristo muerto en los brazos de su Madre. Se hacen romerías tradicionales en el mes de mayo.

El mismo gestor del santuario explica: “Al tomar posesión de la diócesis de Abancay, encontré dos Santuarios de la Virgen Santísima, ambos de la época colonial: el célebre santuario de Nuestra Señora de Cocharcas, a 230 kilómetros de Abancay, dedicado a la Virgen Candelaria - cuya fiesta se trasladó en la antigüedad, por razón de las lluvias, al 8 de septiembre-, y el santuario de la Virgen de Caipe, a 35 kilómetros, dedicado a la Visitación de la Virgen a su prima santa Isabel, cuya fiesta era el 2 de Julio en el anterior calendario litúrgico, y en Caipe continúan celebrándola el 2 de julio.

Muchas veces comentamos con el Padre Miguel Guitart -que era mi secretario y muy devoto de la Virgen- que era una lástima no tener más cerca de Abancay un santuario de la Virgen, para hacer romerías especialmente en el mes de Mayo, que está dedicado a nuestra Santísima Madre. Incluso habíamos mirado diversos lugares para construir allí un santuario, cuando pudiéramos comprar el terreno necesario, porque ambos santuarios existentes estaban demasiado lejos de la ciudad de Abancay, para hacer romerías a pie, rezando el Rosario con la juventud y otra gente devota de la Virgen Santísima.

De momento, con gran esfuerzo, fuimos arreglando el Santuario de Cocharcas, cuyas obras de restauración duraron tres años. Al final se celebraron los 350 años de su construcción con un Congreso Eucarístico Mariano sumamente interesante.

En mayo de 1978, el Señor Juan Cancio Camacho, un grupo de vecinos y alguna autoridad del pueblo de San Antonio -que está a 7 kilómetros de Abancay- vino al Obispado a solicitar la construcción de una capilla en su pueblo, en el terreno adquirido por un grupo de jóvenes promotores del pueblo de San Antonio. Pregunté dónde podríamos tener la Santa Misa el domingo siguiente y me dijeron que en la escuelita del pueblo. Otras veces habían utilizado una de las aulas como Capilla, y allí podrían preparar para la Santa Misa.

Quedamos que el domingo siguiente iría con mucho gusto a celebrarles la Santa Misa y después podríamos ver el lugar que tienen para construir la capilla.

Comenté al Padre Miguel Guitart que ese podría ser el lugar para el deseado santuario a la Virgen. Había que ver el terreno y, según como fuera, proponer al pueblo hacer un santuario en lugar de una capilla.

Fui el domingo a San Antonio a celebrar la Santa Misa. La gente del pueblo abarrotaba el aula y toda la escuelita. Todos estaban muy interesados en la construcción de una capilla para el pueblo.

Después de la Santa Misa, fuimos a ver el terreno que tenían para la construcción. Era un terreno de dos hectáreas y 490 metros cuadrados, en un lugar apacible y bello, ciertamente adecuado para poder construir un Santuario a la Virgen Santísima y para otras cosas más que fueran convenientes. El lugar estaba al lado de la carretera de Lima al Cuzco y sólo a 7 kilómetros de la ciudad de Abancay.

Me pareció que el lugar tenía las condiciones requeridas. Entonces, para que todos entendieran, expliqué a la gente qué era un santuario y para qué los cristianos los construían: que eran lugares especiales para dar culto y honrar a nuestra Madre del Cielo y pedirle favores. Podríamos dedicar este santuario a la Virgen Santísima con la advocación que ellos eligieran. Les dije que un santuario tendría que ser más grande que una simple capilla y que, siendo un santuario de la Virgen, atraería a los devotos de la ciudad de Abancay, que vendrían en romería a rezar y pedir favores a nuestra Madre del Cielo; con lo cual el pueblo de San Antonio crecería en importancia gracias al Santuario dedicado a la Virgen.

Toda la gente escuchaba muy atentamente y al final hubo un fuerte aplauso, como plena aceptación a la idea de cambiar el proyecto de una capilla por un santuario a la Virgen. Siguieron una serie de preguntas y aclaraciones sobre cómo realizar el proyecto.

Me comprometí a hacer los planes del santuario y dirigir la obra de construcción. Las autoridades y el pueblo de San Antonio, a su vez, se comprometían a construir el edificio con los materiales del lugar –piedras, adobes y palos de eucalipto-, y señalamos la fecha para colocar y bendecir la primera piedra.

El día señalado, me reuní en el terreno elegido con las autoridades y vecinos de San Antonio, con gran animación y entusiasmo, para colocar la primera piedra del Santuario. Les mostré los planos de la iglesia- santuario y determinamos el lugar exacto para la construcción, y allí se colocó y bendije la Primera Piedra.

Les mostré también unas cuantas estampas y postales de imágenes de la Virgen de diversas advocaciones, para que entre todos eligieran la advocación que deseaban. Les decía que todas se referían a la misma santísima Madre de Jesús, que ahora está en cuerpo y alma en el Cielo, pero que cada advocación indica una circunstancia de su vida o una virtud o el lugar donde se apareció o hizo algún milagro.

Escogieron la Virgen de la Piedad y me comprometí a buscar un buen escultor que hiciera la imagen.

Había conocido en Lima un escultor vasco-español llamado Julián Alangua. Fui a su taller de la avenida México y le encargué la imagen con las indicaciones siguientes: una imagen de la Piedad no dramática sino tierna y que inspire devoción. No la quería con el cadáver de Jesús sobre las rodillas de su Madre -como a veces se la representa-, porque no me parece posible ni natural. Mejor, el cadáver de Jesús apoyado –como sentado- en una roca del Calvario y recostado en el regazo de su Madre.

Así la hizo el escultor y aprobé el diseño cuando lo tenía modelado en barro, durante un viaje rápido que hice a Lima cuando me avisó el artista.

Una vez el señor Julián Alangua terminó la imagen, la trasladamos a los Barrios Altos de Lima, al taller de don Luis Sánchez. Éste era un excelente decorador y sabía colocar y bruñir bien el pan de oro. Necesitábamos pan de oro auténtico y el Padre Guillermo Hoffmann, párroco de Andahuaylas, me lo trajo de los Estados Unidos, en uno de los viajes a su tierra.

Mientras, en San Antonio se excavaron los cimientos y los llenaron de piedras y barro, hicieron adobes y comenzaron a levantar los muros de un metro de ancho. Llegamos al final del año 1978 y estaban avanzados los muros. Cayeron lluvias muy fuertes y persistentes, y las aguas se empozaron entre el cerro y el muro de adobes de la izquierda que se estaba levantando. Totalmente mojado, se cayó, de manera que, después de las lluvias, se tuvo que rehacer el muro izquierdo, colocando un refuerzo de cemento a lo largo, para evitar otro percance parecido en el futuro.

Al terminar el año 1979 estaban terminadas las paredes, colocados los tijerales de eucalipto y cubierto el santuario con teja andina. Quedaba para el año 1980 -que era el tercer Año Santo Mariano- construir la torre con bloquetas y separada de la iglesia, poner piso en el templo con mosaico vidriado y terminar los acabados. Habría que hacer las bancas y los muebles de la sacristía, poner las ventanas de hierro y la puerta ancha y alta -también de hierro-, para que se pudiera ver y saludar a la Virgen aunque estuviera cerrado el Santuario.

Aprovechando una visita pastoral por las punas de Andahuaylas hasta Pampachiri, mientras conducía la camioneta por aquellas punas inmensas, fui componiendo el himno a la Virgen de la Piedad, de manera que al regresar lo tenía ya compuesto y pudimos ensayarlo en la Catedral, a fin de que la gente lo aprendiera y, así, pudiéramos cantarlo en el traslado de la imagen al Santuario.

Dice así:

Salve Virgen de la Piedad,

de Abancay Reina y Señora.

Salve, Madre Dolorosa,

Salve, Madre de Bondad.

En Belén nos diste un capullo en flor,

Dios hecho Hombre nos nació;

Por nosotros ternura y amor.

En Nazaret, en el taller de José,

Nos enseñó a vivir cara a Dios

Y a santificar el diario quehacer.

Predicó la Ley de Salvación:

Amar a Dios y amar a nuestro hermano.

Sembró la tierra de amor divino y humano.

Un gran banquete tu Hijo instituyó:

Su Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad

Es el manjar de la mesa del Señor.

En la Pasión su Cuerpo destrozamos,

Con azotes, espinas y pecados.

¡Perdón!... ¡Perdón, Señora, perdón!

Para trasladar la imagen desde la Catedral al Santuario, se transformó en carroza la camioneta del Obispado, para llevar a la Virgen de la Piedad en la tolva. A los pies de la Virgen, niños y niñas vestidos de blanco con alitas de ángel. En medio de ellos, el Padre José Casero iba tocando con su gaita cantares a la Virgen.

Así, acompañando a la Santísima Virgen de la Piedad mucha gente de Abancay, de Tamburco y del mismo San Antonio, rezando el Rosario y cantando el Himno propio del Santuario, fuimos haciendo esta primera Romería, que sería el inicio de miles de Romerías, que se han ido haciendo en honor a la Virgen desde entonces, especialmente en los meses de mayo y durante el transcurso de estos veinticinco años.

 

Al llegar al Santuario, con gran júbilo, entronizamos la sagrada Imagen y celebré la Santa Misa. En la homilía le recordé a la gente la escena del Calvario:

“¡Dulcemente Jesús, después de la impiedad de los hombres, descansa en la Piedad de su Madre! Lacios los miembros, obedecen a sus caricias, reposan bajo su mirada, como cuando, mucho antes del sacrificio, cuando Niño, dormía en su regazo.

La Virgen en Belén entregó a los hombres un Niño gracioso y bello como un capullo de rosa en flor; ahora en el Calvario le devuelven sólo el tallo y las espinas...

¡Te amamos, dulce Madre de la Piedad! Y queremos que este Santuario sea tu casa y nuestra casa, donde encontremos el perdón de tu Hijo Jesús misericordioso y la firmeza en la fe y en el amor a Dios y a los hermanos, que son también tus hijos.

Virgen Santísima de la Piedad, acoge el perdón que claman tus hijos y danos tu bendición. Amén”.

Así quedó entronizada Nuestra Señora de la Piedad en su Santuario del pueblo de San Antonio, el 14 de Diciembre de 1980, tercer Año Santo Mariano” (+Enrique Pélach).

 

SANTUARIO DEL SEÑOR DE HUANCA EN CAMPANAYOCC

Es un santuario de reciente implantación por los devotos andahuaylinos de la venerada Imagen del Cusco. Se fomentó por los devotos del Valle de Chumbao en el mirador Campanayocc.

Las noticias dicen: «El señor de Huanca busca un Santuario», entre otros sitios destacaba una pinta  en una piedra en las altura de Chicmo,  hecha por Leonardo Paucar Enríquez, «Cusi, Soncco», uno de los primeros promotores  de la obra.

Fueron sedes temporales del venerado Señor las comunidades de Aymara Pata, Huinchos, Sucaraylla, Ancatira.  Más el Señor de Huanca manifestaron  los miembros de la Hermandad: «Quiso que fuera en Campanayocc», en un terreno perteneciente a la Comunidad José María Arguedas,  a 5 km  de la población de Andahuaylas,  paraje con curiosas piedras que al chocarlas entre sí suenan como campanas, cuyo acceso  es por una carretera y camino bordeado  antes por floridos retamales.  Allí está, en un paraje a cierta altura desde el que se contempla  al río Chumbao que une entre bosques de pinos  y  eucaliptos  las poblaciones de Andahuaylas, Talavera y San Jerónimo.

Desde el año 1994,  una de las pruebas más grandes de lo que puede la fe y espíritu de solidaridad del pueblo, constituye la construcción del santuario  de Campanayocc,   primero se establece  un Comité, luego,  la Hermandad siendo la primera presidenta la señora Herminia Coronado de Flores, quienes junto con Eduardo Navarro, Herrera, Moisés Rivero, Ayarda, Erasmo Guizado Montoya, Herminia Palomino Sequeiros, Germán Gastelú, el Doctor Fabio Mendoza  Zedano  con el asesoramiento del Revdo. Padre Jesús López Pérez entre otros muchos fieles hizo posible  esta obra.

La Imagen del Señor de Huanca  tiene su santuario en la cima del cerro Campanayocc, un mirador que permite una amplia visión de los  valle de San Jerónimo y Talavera en la Provincia de Andahuaylas. Ese lugar  es el centro de una multitudinaria peregrinación el 14 de setiembre de cada año, cientos  de romeros se congregan a orar en el templo  allí edificado  por la Hermandad del Señor de Huanca de Andahuaylas,  templo que alberga  la imagen del Cristo crucificado sufriendo azotes. En Andahuaylas, la réplica de la pintura que se reverencia  fue pintada por el pintor cusqueño Santiago  Beza.

 

FESTIVIDAD EN HONOR AL SEÑOR JUSTO JUEZ DE ILLANYA

Esta festividad se celebra en el pueblo de Illanya, en la provincia de Abancay, en el departamento de Apurímac, ubicada a 2393 metros sobre el nivel del mar.

Es tanta la devoción que tienen los fieles apurimeños de la zona, que se afirma que es patrono de la provincia de Abancay. Los peregrinos quieren estar cerca de él todos los viernes del año, especialmente el viernes santo que sale en procesión sobre los hombros de varones y mujeres.

Hay profunda devoción, quema de castillos, los carguyoc o encargados del festejo invitan sus ponches con maicillos y dulces, además de los platos típicos del lugar. La misa del día central es muy concurrida y todos asisten a la procesión con la solemnidad y cariño de toda la vida.

"En Semana Santa la Capilla del Señor Justo Juez de Illanya, es muy concurrida por fieles de Abancay y venidos de otra parte del país, en la que realizan una caminata de una hora a partir del Jueves Santo por la tarde y todo el día del Viernes Santo prolongándose hasta su peregrinación con mucha fe cristiana llevando consigo el látigo hecho a base de cuero de ganado, remojado (San Martín o Chamberín)".

A lo largo del año, también se celebran otras fiestas con multitudinaria participación: ElSeñor de Exaltacón de Tamburco, el Señor de la Caída, la fiesta de la Virgen de Candelaria, Nuestra Señora del Rosario, La Virgen del Carmen, etc.

NIÑO JESÚS DE TURPO

Turpo es uno de los distritos de la provincia de Andahuaylas en el Departamento de Apurímac; forman parte de la parroquia Apóstol Santiago de Huancaray en la Diócesis de Abancay. Es un poblado pequeño, con un encanto particular y muy acogedor, el paisaje es bello que llama a la contemplación e invita a ser visitado.

En el transcurso del tiempo se ha ido incrementando una devoción cada vez más profunda en este poblado del ande y, es la devoción al Niño Jesús, que de a poco ha ido haciéndose mucho más conocida para propios y extraños, puesto que en la actualidad tiene una convocatoria de multitudes, son miles los peregrinos que acuden con profunda fe en busca de este Niño oculto en los andes; no se exagera si se dice, que no sólo de distintos lugares del Perú visitan al niño Dios, sino también devotos de otros países.

El día central de las celebraciones es el 1º de julio. Pero los que ya conocen al Niño acuden a El cualquier día del año. Así no es raro ver gente extraña en medio de la población.

Debido a la gran convocatoria de este Santuario del Niño Jesús de Turpo, se ha construido una nueva iglesia, con el apoyo de los fieles, esta es mucho más grande que la que ya se tenía, precisamente con la finalidad de tener una mejor casa para el Niño y poder acoger a todos los peregrinos que lo visiten.

También hay otras festividades que invitan a la peregrinación y reúnen a los devotos como es la FESTIVIDAD DE NIÑUCHANCHIK que se celebran en las provincias de Chincheros y Andahuaylas, sobresalen: Niño Jesús de Talavera; el Niño del Año Nuevo de Andahuaylas; el Niño de Reyes de San Jerónimo (Declarado Patrimonio Cultural de la Nación), etc.  En estas fiestas de navidad se exhiben muchas danzas de negrillos y huaylías de todo el sector del rio Chicha.