Imprimir

Seminario Mayor

La Iglesia, movida por la responsabilidad que le incumbe y por el "el derecho propio y exclusivo de formar a aquellos que se destinan a los ministerios sagrados" (CIC, 232), reconoce la necesidad y urge el establecimiento de medios e instituciones para la formación propia de los llamados al sacerdocio. Aleccionada además por su propia experiencia histórica, la Iglesia ha comprobado, a lo largo de ella, la necesidad del Seminario Menor y del Seminario Mayor como el "lugar óptimo de formación sacerdotal y el ambiente normal, incluso material, de una vida comunitaria y jerárquica" (Pastores DaboVobis, 60) con Formadores consagrados a esta tarea.

HISTORIA DEL SEMINARIO MAYOR NUESTRA SEÑORA DE COCHARCAS

En los Seminarios Mayor y Menor de Abancay, a semejanza de Jesús de Nazaret y sus discípulos, se cultiva una vida familiar, una formación personalizada con los que han recibido la vocación divina, en  la que cada llamado hace fructificar los talentos recibidos para ejercer su ministerio pastoral con libertad y responsabilidad. Y, en consecuencia, sean sacerdotes plenamente entregados al servicio a Dios y a las almas. Se pretende, con este ideario evangélico, una formación armónica y en sintonía con nuestro tiempo.

RESEÑA HISTORICA DEL ESTABLECIMIENTO DEL SEMINARIO

En el panorama reinante del post-concillio se sitúa el origen del Seminario Diocesano de Abancay. Ya que el mismo Concilio Vaticano II ha contribuido a la renovación y al nacimiento de nuevos seminarios, especialmente es grande su aportación a la formación del clero diocesano.

La gestación de un seminario duraría más de 8 años. Por el momento era tiempo de soñar y esperar pacientemente la realización de un seminario con la oración y trabajos intensos del momento. De esta manera se preparó el ambiente, durante dos años, hasta el momento conveniente en que se estableció un Pre-seminario.

La Academia de Nuestra Señora de Cocharcas  se inició en abril de 1970. Tuvo pocos alumnos que venían y se iban. Además carecía de ambiente adecuado. Pero no faltaban la fe en Dios y en la mediación de la Virgen Santísima que estaban empujando este proyecto sacerdotal.

El año 1977 será otra fecha clave para el fortalecimiento del Seminario. En abril de aquél año empieza el primer año académico del seminario con seis alumnos y se ocupan los edificios aún en obras, bajo el consejo y animación del P. Miguel Guitart. En seguida se instaló un Oratorio provisional, se amueblaron las habitaciones y se dispusieron aulas para las clases. El P. Miguel Ángel Domínguez, primer Rector, resumirá este primer año: "La idea fundamental que tengo de aquel año de 1977 es que el obispo, los sacerdotes, religiosos, las religiosas y toda la diócesis dieron lo mejor que tenían por el Seminario y los seminaristas. El resto lo puso Dios".

Luego de superar muchas dificultades, ya en 1978 se solicita la aprobación del Seminario por parte de la Conferencia Episcopal Peruana. Año en que el Seminario Diocesano de Abancay es reconocido como centro de formación sacerdotal, abierta a otras diócesis.

ENTREVISTA A MONS. ENRIQUE PELACH Y FELIU

FUNDADOR DE LOS  DOS SEMINARIOS DE ABANCAY

 

Reproducimos una entrevista, con motivo de los 25 Años del Seminario “Nuestra Señora de Cocharcas”, que Mons. Enrique Pélach, respondió a las siguientes preguntas:

1. ¿Por qué fue necesario la oración, la audacia y la fe para sacar adelante el Seminario?

Al ser nombrado Obispo de Abancay, una de las primeras necesidades que encontré fue que nunca había habido seminario. Tomé posesión canónica el 21 de julio de 1968. Sucedía a Mons.  Alcides Mendoza Castro, el primer obispo de Abancay. Tenía que organizar y hacer un seminario. Lo primero sería pedir al Señor de la mies que enviara vocaciones sacerdotales para esta Diócesis que sólo tenía ocho sacerdotes peruanos y diez extranjeros de habla inglesa. Había, además, dos religiosos franciscanos y dos jesuitas que se fueron a los pocos meses.

Para sacar adelante la idea de tener seminario, había que remar contra corriente, que en aquél momento era de cerrar los seminarios existentes como cosa obsoleta e innecesaria. Pretender hacer un nuevo seminario exigía tener fe en el sacerdocio y mucha audacia.

2. ¿Cómo describiría la situación de los seminarios en el Perú y en el mundo por los años 70?

La situación de los seminarios en el Perú y en casi todo el mundo era de crisis absurda pero real. Se iban cerrando seminarios que llevaban siglos de existencia, muchos desde el Concilio de Trento. Se desató una propaganda feroz contra los seminarios que se iban vaciando, perdiéndose las vocaciones y desorientando especialmente a los sacerdotes jóvenes, como si fuera un camino equivocado que era mejor abandonar.

Cerca de nosotros se cerraron los seminarios del Cuzco y de Ayacucho y, precisamente ahora..., el Obispo de Abancay pretendía hacer un nuevo seminario.

3. ¿Qué dificultades encontró entre los años 1970 y 1974?

Con gran ilusión, alimentada por la fe y audazmente, contra viento y marea, en 1970, comenzamos nuestro Pre-seminario con el nombre de “Academia Nuestra Señora de Cocharcas”. Le pusimos el nombre de Academia para comenzar discretamente, sin hacer bulla, y así evitar que lo atacaran y lo comieran. La Patrona de la Diócesis lo protegería. Se inició, sacando pecho, con dos alumnos y un rector, el P. Jesús Alonso.

Como era lógico, por el ambiente reinante, los cinco primeros años tuvimos dificultades, porque ni la Diócesis estaba preparada ni el clima que se respiraba era propicio para despertar vocaciones sacerdotales.

Programamos una verdadera campaña de oración por el seminario: Todos los primeros domingos de cada mes se dedicaban al seminario, a rezar por las vocaciones y a predicar y hablar de la necesidad de futuros sacerdotes de aquí mismo. Cada semana, los jueves sacerdotales, con exposición mayor del Santísimo Sacramento. Se pedía a los enfermos que ofrecieran sus dolencias por las vocaciones sacerdotales. Era un constante rezar por el seminario.

No obstante, al final del año, de los dos primeros se fue uno a casa. Entraron otros dos y se fue uno pero entró otro, y así, entre trancas y barrancas, a los cinco años teníamos cuatro alumnos en el seminario, y nos planteamos si no sería mejor desistir del intento, porque no perseveraban las vocaciones, no teníamos profesores ni ambiente de seminario en aquella casucha vieja y destartalada donde comenzamos. ¿No sería mejor cerrar la barraca y enviar los pocos alumnos que teníamos al seminario de Cañete, que yo mismo había ayudado a Mons. Orbegozo a construir y poner en marcha, y tenía profesorado, ambiente y alumnos?

4. El consejo profético de Mons. Josemaría Escrivá ¿por qué fue decisivo para el establecimiento del seminario en esta Diócesis?

El primero de marzo de 1974 fue nombrado Rector el Rvdo. P. Miguel Ángel Domínguez Montes. El panorama no era halagüeño. Al comenzar ese año, el quinto de funcionamiento, teníamos cuatro alumnos. 

En aquél año, julio de 1974, visitó el Perú Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer, y al ir a Lima para estar con él, quedé encargado, en nombre de todos, de consultarle sobre el Seminario: ¿Sería mejor: continuar en Abancay o trasladar los pocos alumnos al seminario de Cañete?

El Beato Josemaría me escuchó, y luego, levantando la voz con firmeza, me preguntó si rezábamos por las vocaciones. Le contesté que sí rezábamos, y mucho.  Le informé sobre el plan de plegaria en la diócesis.  Su res­puesta fue concreta y profética. Me dijo: “Sigan rezando y dentro de poco tendrán muchas vocaciones”. Y me animó a que, como Obispo de Abancay, tuvie­ra un Seminario en mi diócesis. Y, con una sonrisa, me dijo luego que habría sacerdotes para mí diócesis y para otras. Para mí, el tema quedaba aclarado, había que seguir rezando, y vendrían vocaciones: todo saldría bien.

5. ¿Y entonces, ¿qué significa la figura del San Josemaría para el Seminario Diocesano de Abancay?

Al año se fue el Beato Josemaría al cielo y comenzaron a llegar tantas vocaciones que ya no teníamos dónde ponerlas. Así nació el Seminario Menor y el Mayor, que al principio los planeé  juntos, pero, a medio hacer las obras, ya vi que me había equivocado y pedí a los Padres Franciscanos utilizar lo que ellos tenían comenzado como futuro convento, pero estaba sin terminar por falta de vocaciones y, en cambio, para la diócesis seguían llegando vocaciones cada año. Al final obsequiaron toda su propiedad a la diócesis para el Seminario Menor.

La profecía del Beato Josemaría se ha ido cumpliendo año tras año. En consecuencia, seguir rezando, fiados en el Beato Josemaría, porque el mundo necesita muchos sacerdotes para el Tercer Milenio.

6. ¿Qué aportaron fundamentalmente los sacerdotes venidos del extranjero, los religiosos y las  religiosas?

Todo el clero y las religiosas de la diócesis tuvieron el seminario metido en su corazón y, además de rezar y hacer rezar, promovieron, cuidaron las vocaciones y aportaron el dinero necesario durante los primeros siete meses de construcción del nuevo seminario de Abancay, porque entendíamos que era una obra entrañablemente de todos.

Mons. Enrique Pélach da testi­monio de este empeño general de los sacerdotes y religiosas de su diócesis: Todos insistían en iniciar de inmediato la construcción, el úni­co disconforme era yo, conscien­te que habíamos gastado todos nuestros recursos brindados des­de Gerona tan generosamente en la adquisición del terreno. Pero los sacerdotes y religiosas ofrecían gestionar distintas ayudas en sus lugares de origen, entre institucio­nes amigas.  Yo les hice ver que se trataba de fuertes sumas semana­les, entre jornales y compra de materiales.  Ciertamente, interesa­ba construir de inmediato, para atender a las vocaciones sacerdo­tales que iban surgiendo.  Me en­comendé al Siervo de Dios Josemaría Escrivá de Balaguer, y di mi asentimiento.

Durante siete meses se pagaron semanalmente los jornales a los trabajadores y se compraron los materiales de construcción con diversos recursos económicos ob­tenidos por los sacerdotes y las religiosas de la diócesis, hasta que llegó la primera ayuda de Adve­niat.

7. ¿Cómo resumiría los 25 años del Seminario?

Resumiría la historia bellísima de los 25 años del seminario como constante recibir gracias del Cielo por mediación de la Virgen Santísima y la intercesión del Beato Josemaría (Abancay, 2000).

EL ESCUDO DEL SEMINARIO MAYOR                                 

Inter mediummontiumpertransibuntaquae= “Por entre los montes las aguas pasarán” (Salmo 103, 10).

El Salmo103 canta la gloria de Dios en la Creación, que “hace brotar en los valles los manantiales que corren entre los montes”. El agua da vida a la tierra árida y la hace fecunda y apaga la sed.

El gran escritor peruano José María Arguedas dio el título de “Los Ríos Profundos” a su mejor novela, ambientada en Abancay. Por un prodigio de la naturaleza, los ríos discurren por el fondo de los valles de Apurímac entre altas cumbres y nevados de cinco mil metros de altitud. Sus aguas sortean todos los obstáculos hasta llegar a la mar, cubriendo de frutos las quebradas.

De la misma manera, los ríos de la gracia de Dios riegan la tierra en sequía. Son las almas que tienen hambre y sed de Dios –“mi alma tiene está sedienta de Ti...., como tierra reseca, agostada, sin agua” (Salmo 62)

A través de los montes, saltando las grandes dificultades que era preciso superar –culturales, sociales, económicas-, la fe de unos obispos (Mons. Enrique primero y Mons. Isidro después), la de un puñado de sacerdotes (formadores, profesores, párrocos...), la fe de los catequistas rurales y de las religiosas, de los seminaristas y de tantos padres de familia –en el Perú y fuera del Perú- ha hecho posible la creación, implementación y mantenimiento del Seminario Nuestra Señora de Cocharcas, por cuyas aulas han pasado MÁS DE un centenar y medio de sacerdotes.

Las aguas pasarán: es promesa y esperanza de futuro. San Josemaría Escrivá, inspirador de esta casa de formación, escribió: “Crécete ante los obstáculos. La gracia del Señor no te ha de faltar: “Inter mediummontiumpertransibuntaquae” -¡Pasarás a través de los montes!” (Camino, 12).

FORMACIÓN EN EL SEMINARIO MAYOR DE ABANCAY

¿Qué es el Seminario Mayor de Abancay?

El seminario mayor es una familia creada para la formación de los candidatos al sacerdocio en la que, bajo la dirección del obispo, se pone a disposición de los candidatos los medios más adecuados para que puedan llevar a cabo la experiencia formativa que Jesucristo realizó con los apóstoles.

El seminario, desde el punto de vista humano, es una comunidad familiar fundada en una profunda amistad entre sus miembros; desde el punto de vista cristiano, un grupo de discípulos del Señor que escuchan la palabra, celebran una misma liturgia (liturgia de las horas, eucaristía y penitencia) y viven la caridad fraterna; y desde el punto de vista eclesial-diocesano, es el corazón de la diócesis en el que se regenera el amor a la Iglesia y circula la comunión entre sus miembros, con el obispo, con el presbiterio y con la diócesis.

¿Qué requisitos se necesitan para ingresar?

En la carpeta personal de cada candidato debe haber los siguientes documentos:

  1. Partidas del Bautismo y de la Confirmación del candidato.
  2. Constancia del matrimonio canónico de los padres.
  3. Certificados de estudios académicos realizados válidamente.
  4. Testimonio del Párroco u otro sacerdote acerca de la vida cristiana del candidato.

¿En qué consiste el periodo del Cursillo?

Es un tiempo de discernimiento vocacional que dura todo el mes de marzo. El objetivo es propiciar al candidato una experiencia personal y comunitaria de encuentro con Jesucristo, y como consecuencia la acogida de la llamada de Dios a la vida sacerdotal. Para esta tarea se dan clases con temas fundamentales de la Doctrina Cristiana. También se le introduce en los diferentes campos de formación sacerdotal: Oración, liturgia, técnicas de estudio,  valores humanos y espirituales, etc.

¿Cómo es la vida ordinaria en el Seminario Mayor?                    

 Es una convivencia en familia, en marco de un horario y actividades planificadas por los formadores.

De lunes a viernes se realizan las actividades académicas, alternadas de descanso, deporte, limpieza y otras actividades culturales. Se empieza el día con una media hora de oración, seguida por la Santa Misa. Después del almuerzo hay un momento de tertulia o conversación para compartir las alegrías y las vivencias de cada cual. Momento enriquecedor, porque se canta, se reí con las anécdotas o intercambio de opiniones sobre diversos temas culturales.

En cambio, los sábados y domingos se dedica a las actividades pastorales: atención de la catequesis, jornadas y paseos, etc.

También hay actividades especiales durante los meses y el periodo de vacaciones. Casi no hay tiempo para aburrirse, pues toda actividad es una aventura apasionante y se realiza con una alegría envidiable.

¿Cómo es la formación de los candidatos al sacerdocio?

Los estudios del Seminario Mayor se dividen en 2 etapas: la 1º que se estudia la Filosofía y la 2º donde se estudia Teología.

En la filosofía se estudian 3 años, posteriormente se entra a la etapa de Teología donde son 4 años de estudios, pero al culminar los estudios académicos se realiza un año de experiencia pastoral en las parroquias.

En el Seminario Mayor no solo bastan los estudios sino que el aspirante al sacerdocio se debe también preparar en 4 áreas para poder tener una mejor respuesta a Dios.

Las áreas son:

·         Área Humana.

·         Área Espiritual.

·         Área Intelectual.

·         Área Pastoral.

De esta manera la formación para el ministerio presbiteral es seria y tiene varias dimensiones: humana, espiritual, intelectual, pastoral y comunitaria, que están íntimamente unidas entre sí. En el proceso formativo del Seminario no deben considerarse, de ningún modo, como elementos independientes o capítulos sucesivos. Todas ellas han de estar simultáneamente presentes a lo largo de dicho proceso y, sobre la base de la formación espiritual, guardan entre sí una perfecta armonía y unidad pedagógica.

¡COLABORA CON EL SEMINARIO!                         

Si deseas colaborar con nosotros y ayudarnos a seguir formando sacerdotes para la Iglesia universal, puedes hacerlo con un donativo. Cada seminarista gasta al mes un aproximado de $ 100.00 (cien dólares americanos).

PUEDES COLABORAR: CUENTA CORRIENTE EN DOLARES

BANCO DE CREDITO DEL PERU, SUCURSAL ABANCAY

NUMERO DE LA CUENTA: 200 – 1198964 – 1- 57

 

CONTACTOS:

Rector: P. Edwin Segovia Juárez

Dirección: Jr. Puno s/n, Apdo.42, Abancay

Teléfono: 083 – 324240

E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.