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FIESTA DE NIÑO REYES

En Andahuaylas el Año Nuevo se celebra de manera especial, cargada de nuevos deseos de encontrar nuevas oportunidades, caminos distintos, amistades y conocidos nuevos. Nos sentimos hombres nuevos por el anhelo que llevamos en nuestros corazones: vivir un tiempo nuevo.

En Andahuaylas el Año Nuevo se celebra de manera especial, cargada de nuevos deseos de encontrar nuevas oportunidades, caminos distintos, amistades y conocidos nuevos. Nos sentimos hombres nuevos por el anhelo que llevamos en nuestros corazones: vivir un tiempo nuevo.

 

 

Sin embargo, la celebración del comienzo del año civil es eminentemente religiosa en Andahuaylas. Ha surgido una original celebración en el Valle de Chumbao bajo la nueva advocación: “El Niño de Año Nuevo”. Esta fiesta no está prevista en el calendario litúrgico de la Iglesia. Su celebración religiosa es original y propia de la Provincia de Andahuaylas.
Esta nueva advocación deriva de la fiesta antigua del “Nombre de Jesús”, adaptándolo al comienzo del año civil. En esta fecha especial todo el Valle de Chumbao se viste de gala para recibir el inicio de un nuevo año y al son de bailes típicos y expresiones religiosas honran los días que se fueron y los que vendrán.
Se instauró esta festividad a la par con la Virgen de Loreto, y se desarrolló en competencia con la fiesta del Santísimo Nombre de Jesús de Pampachiri (1593), recibiendo fuerte influencia en sus expresiones folklóricas, instaurada también por los padres jesuitas: Bach. Luis de Gamarra y de S. Gonzalo, estableciendo como fiesta principal del curato el día de la Circuncisión del Niño Jesús, el primer día de enero.
La devoción al Niño de Año Nuevo de Andahuaylas tuvo mucha influencia en sus comunidades aledañas. Todos los pueblos llegaron a honrar con la imagen del Niño Dulcísimo Nombre de Jesús, acompañada de negrillos (baile de homenaje de los varones) y de huaylías (baile de homenaje de mujeres). Ambas danzas originarios del valle del río Chicha que desde la rebelión de Taki-ongoy fue incorporada como danzas navideñas por los misioneros.
Al Niño de Año Nuevo la feligresía le conoce con el apelativo de “Chapete” (Chapetón= español recién llegado)  por el color sonrosado de su tés  y su pelo rubio, y la gente sencilla le llama “Niñuchay” (=Mi niñito). De esta imagen se cuentan muchas historias y leyendas, sobre todo sus escapadas del templo para jugar con los niños pastores del campo, hasta llegar a lavar  los pies llenos de barro. También esta festividad tuvo su influencia en el Niño Jesús de Turpo y el “Reycito” de Huancarama.
En virtud a su rica y compleja celebración popular de esta devoción católica, el Ministerio de Cultura, declaró la Festividad del Niño Jesús de Año Nuevo del distrito de Andahuaylas como Patrimonio Cultural de la Nación, mediante Resolución viceministerial N° 047-2013-VMPCIC-MC, se destaca una solemnidad sustentada en una red de relaciones de parentesco, amistad y paisanaje, así como la variedad de las comparsas de baile que representan el microcosmos social y étnico de la historia regional.

Actualmente, de esta festividad ha nacido el “Proyecto Niñuchanchik” que une todas las celebraciones navideñas en el Valle de Chumbao.