Semana Santa: un tiempo propicio para retomar la Cruz diaria y resucitar a una Vida Nueva. PDF Imprimir E-mail

Su excelencia Mons. Gilberto Gómez González, en una entrevista concedida en su despacho nos explica el sentido de celebrar la Semana Santa. Un tiempo de gracia para unirnos a Cristo en el dolor y en la gloria de la victoria de la vida sobre la muerte, del bien sobre el mal, del Amor sobre el odio y de la gracia sobre el pecado; esto concretamente en cada uno de nosotros.

 

1. Que significa celebrar la semana santa?

Celebrar la Semana Santa significa tomar parte activa en los misterios que Cristo vivió para redimirnos. No es sólo compadecer a Cristo, sino padecer junto con Él para resucitar con Él. Nuestro Señor no sólo ha llevado a cabo nuestra Redención, derramando su sangre por nosotros y resucitando después triunfalmente, sino que nos concede a nosotros corredimir con Él, esto es, ser sus cireneos, ayudarle a llevar la Cruz, para resucitar después, alegrándonos cuando resucita y resucitando espiritualmente, es decir, caminando en una vida nueva, limpios de pecado, la vida de la gracia.

2. Por qué celebrar el peor momento de la vida Jesús en vez de celebrar a un Cristo vivo, alegre?

Celebramos ambas cosas. El Misterio Pascual que se celebra en Semana Santa abarca pasión-muerte y resurrección. Se celebra el dolor y el triunfo. Cruz y alegría, muerte y resurrección están inseparablemente unidos. Tanto en la vida de Cristo como en la nuestra, la Cruz es el camino para triunfar y reinar con Cristo. La muerte es el único camino para poder resucitar.

La alegría está presente también en el sufrimiento. Se puede padecer con alegría, como una madre que vela sobre su hijo recién nacido. Así sufrió Cristo por nosotros, con la alegría de cumplir la voluntad del Padre, la alegría de estar salvando a la humanidad.

Por eso decía San Josemaría: "Con alegría, ningún día sin cruz".

3. Que significa la cruz para el cristiano?

La Cruz es la señal del cristiano, algo que llevamos mucho más dentro que un tatuaje. Es la señal de que somos discípulos de Cristo, porque Él dijo: "El que quiera venir en pos de mí tome su Cruz cada día y sígame." Significa cumplir la voluntad de Dios y amar a pesar de los pesares. Nuestro Padre del Cielo también, a veces, nos bendice con la Cruz -cuando permite nuestros sufrimientos y dolores- como bendijo a su Hijo. Es el camino seguro para vencer con Cristo y resucitar para el Cielo.

 

4. ¿Cómo debemos participar en estas celebraciones? Solo es solo un recuerdo?

La mejor participación está en asistir con piedad a las celebraciones litúrgicas, vale decir, a las Misas y a los sacramentos. Para participar piadosamente, debe haber arrepentimiento de los pecados y una conversión personal, una buena Confesión, recibir la Comunión con el alma limpia.

Ello lleva consigo vivir penitencialmente esos días: austeridad en las comidas, evitar las diversiones frívolas, practicar la caridad con el prójimo, ayunar el Viernes Santo, leer el santo Evangelio y vivir especialmente pendientes de Nuestro Señor acompañando a la Virgen María.

 

La Semana Santa (pasión-muerte- resurrección de Cristo) es algo más que un recuerdo. Es una actualización. Esos misterios se hacen de nuevo presentes ante nosotros. Podemos decir que Cristo ahora -aunque de manera sacramental y misteriosa- muere y resucita realmente, y nos comunica la gracia como si hubiésemos estado presentes en Jerusalén hace más de dos mil años.

5. La mayoría de los fieles asiste a las procesiones pues tienen su encanto ¿Es suficiente participar en ellas?

Los otros actos piadosos, como son las procesiones, los viacrucis, etc., mucho ayudan a adentrarnos en estas fiestas, pero están en tercer lugar. Primero la Santa Misa y Sacramentos, esto es: las celebraciones litúrgicas. Segundo y siempre, la caridad, la oración y el sacrificio; y en tercer lugar, las procesiones. Ellas deben ayudarnos a participar en la liturgia, a vivir más cristianamente. Si no nos llevasen a eso, el sólo espectáculo no valdría para nada.

 

 

 
< Anterior   Próximo >