| UN NUEVO DIACONO DE HUANCARAMA EN ESTE SANTO AÑO SACERDOTAL |
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El año 2010 empezó para la diócesis de Abancay con la gracia de una nueva ordenación diaconal en la parroquia de “San Gabriel” del distrito de Huancarama.
A las diez de la mañana del seis de enero, en la abarrotada y jubilosa iglesia parroquial del mencionado distrito, el Seminarista Edwin Torres recibió la ordenación diaconal por imposición de manos de su Excelencia Mons. Gilberto Gómez González, titular de la Diócesis de Abancay. El ordenado, Edwin Torres Vivanco, natural de Huascatay (Huancarama), hijo de Reyes Torres y Virginia Vivanco, realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor “Virgen de Cocharcas” de Abancay entre los años 2000-2007 culminándolos de modo satisfactorio.
Su excelencia, satisfecho y reconocido a la tierra que vio nacer a más de una docena de sacerdotes, dijo: “La parroquia de Huancarama ha dado muchos sacerdotes… Pidan, sobre todo, que esos sacerdotes que han nacido entre ustedes –más de una docena- y todos los demás sacerdotes, seamos fieles, que mantengamos la alegría y la ilusión del don tan alto que hemos recibido” A la ceremonia, que conto con más de veinte sacerdotes concelebrantes, asistieron las diversas congregaciones religiosas, catequistas, grupos parroquiales y la población en general. En la homilía, Mons. Gilberto, exhortó al neo diacono que debe revelarse, en el servicio de la Caridad, como Cristo Servidor: “Te mostrarás como el servidor de todos a imagen de Cristo que “no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida…” Es cierto que la gente nos quiere mucho, pero nunca hemos de dejar que nos sirvan… Cultiva para ello el espíritu de servicio. “El primero entre ustedes será el esclavo y servidor de todos”. Aprende a servir: “para servir hay que servir”. Sirve con amor y alegría, como nos dice el salmo: “Servid al Señor con alegría”, o como nos recuerda el Apóstol: “Hay más alegría en dar que en recibir”. Y, hablando de servir, recuerda también que no se puede servir a dos señores” También le recordó los deberes cultuales tales como: proclamar el Evangelio de forma clara y no teatral, predicar o exhortar a los fieles, presidir las oraciones, celebrar el Bautismo, distribuir la Sagrada Comunión con unción, llevar el Viático a los moribundos o la Eucaristía a los enfermos, celebrar el rito de exequias y hasta presidir, si es necesario, el rito del matrimonio. En fin le exhortó: “ten gusto por las cosas de Dios: busca la dignidad del culto a Dios y ten alma misionera” El diacono, servidor de la Palabra de Dios, del Altar y del ministerio de la caridad en nombre del Obispo, para ser fiel y mostrarse sin mancha ante Dios y ante los hombres, enfatizó Mons. Gilberto: “Es necesario que sea hombre de oración. Así podrá mantener la fe y la esperanza en medio de todas las dificultades y desánimos, que los habrá. Apóyate también tú en la dirección espiritual y en María por quién nos viene toda gracia: la de la vocación, la de la fidelidad a la vocación”. El nuevo diácono que hasta el momento venía realizando el año pastoral en la Parroquia de Huaccana, desempeñará su ministerio, a la espera de la ordenación presbiteral, en la Prelatura de Juli acompañando al Rev. P. Percy Alarcón, párroco de la Provincia de Moho (Puno).
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