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| Hermanas de San José de Cluny |
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Historia Al verse confiada la Diócesis de Abancay recién fundada, Su Excelencia Mons. Alcides Mendoza Castro buscaba Sacerdotes y Religiosas para atender las necesidades de los 400.000 fieles que el Santo Padre le confiaba. Desde muy joven conocía nuestra Congregación en Lima por haber acolitado en la capilla del Colegio y, de seminarista, acompañado a Monseñor Jurgens en las celebraciones de Profesión religiosa. En los años del Concilio Vaticano II, aprovechaba de sus viajes para ir, repetidas veces, a la Casa Madre en Paris y solicitar a la Madre María de San Juan Letourneux, Superiora General, una fundación en Talavera. Confiaba esta intención a la Beata Madre Ana María Javouhey, nuestra Fundadora que admiraba mucho por su carisma misionero que, al principio del siglo XIX le llevó a fundar misiones en los cinco continentes. En l964, dos hermanas consejeras viajaron al Perú para conocer los lugares y ver la posibilidad de abrir ahí una casa. Era la época en que se sentía la necesidad de salir de nuestras Obras concentradas en Lima para ir a lugares más abandonados espiritual y materialmente. La Madre Provincial de entonces, Sor Monique Colas no dudó en cerrar uno de los colegios y retirar a las hermanas enfermeras de la Clínica “Maison de Santé” a fin de liberar personal para la Sierra y para San Martín de Porres muy pobre en esa época.
El 6 de marzo de l965, primer sábado del mes de San José, Mons. Alcides Mendoza y el P. Eliseo Peñaloza esperaban a las hermanas en el aeropuerto de Ayacucho para llevarlas a Talavera acompañadas por la Madre Provincial Monique Colas, eran: Sor Marie Levassor, Sor Ruth Mary Muzaurieta y Sor María Gabriela Mendoza. Se alojaron al lado de la iglesia, en la “oficina parroquial” antes de alquilar una casa de cinco habitaciones, una de las cuales fue habilitada en Oratorio. Era el l7 de septiembre del mismo año cuando Monseñor celebró ahí la primera Misa. Desde este día, Jesús vive bajo nuestro techo. Ya no nos falta nada. El 9 de septiembre l968 las hermanas pasaron a ocupar el Convento construido gracias a la generosidad de Mons. Alcides Mendoza y de varias Comunidades de la Congregación. Desde su llegada a Talavera, las hermanas abrieron una pequeña escuela primaria. Funcionó en nuestra casa, en turno de tarde, hasta el año l992. Las Hermanas podían ir en la mañana a enseñar Religión en las Escuelas del Estado. Por falta de personal docente y cambio de orientación de la obra, la Congregación entregó la Escuela San José a la Odec en l997. Agradecemos calurosamente a las Hermanas de María Auxiliadora que vigilan actualmente por su funcionamiento.
Las habitaciones que habían sido empleadas para la escuela se transformaron en internado para niñas del campo que vienen a Talavera para cursar la enseñanza secundaria. Entre estas jóvenes nacen vocaciones religiosas para nuestra Congregación y otros Institutos.
Actualmente formamos la comunidad tres hermanas y frecuentemente recibimos, para una estadía de formación comunitaria y apostólica, a aspirantes, postulantes o novicias. Continuamos el apostolado emprendido por las religiosas que nos han precedido:
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